Historia

En los años 70, el atletismo comenzaba a emerger con fuerza entre toda la población toledana, sobre todo entre los más jóvenes. Además de los atletas que se sumaron al nuevo proyecto deportivo, procedentes de la capital y de diversos puntos de la provincia como Los Yébenes, Sonseca, Mora, Fuensalida, Quintanar de la Orden, Mocejón, Burujón y otras localidades próximas a la comarca de La Sagra, principalmente, fue en el nuevo barrio de Santa María de Benquerencia, popularmente denominado Polígono Industrial, donde la pujanza se notó con más fuerza a la hora de dar el primer paso para establecerse en club, en medio de un panorama de entidades atléticas casi desértico en Toledo.

El atletismo toledano comenzó en la década de los años 20 de la mano de la Escuela Central de Educación Física (E.C.E.F.); institución deportiva militar instaurada en Toledo en diciembre de 1919 por el entonces ministro de la Guerra, José Villalba Riquelme. Con escasos datos de aquellos inicios, el atletismo se desarrolló en Toledo estrechamente ligado al Ejército, que proporcionaba instalaciones y la pista de atletismo de seis calles, construida en 1929; hasta que en la década de los 40, tras la breve influencia de II Republica Española y, posteriormente, en plena dictadura del general Francisco Franco, el Frente de Juventudes, sección del partido político Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., tenía como uno de sus objetivos la promoción deportiva, por lo que creó en 1960 la Organización Juvenil Española (O.J.E.) y con ella un club de atletismo, el San Fernando, que heredó el protagonismo genérico del Frente de Juventudes. En aquellos años, se organizaron también dos entidades atléticas de corta duración no dependientes de la E.C.E.F., Eco y Estela; aunque, el protagonismo lo seguía ostentando, al reunir la mayor parte de las disciplinas atléticas, el citado club San Fernando-O.J.E., reservado a estudiantes toledanos; mientras que paralelamente, la Organización Sindical creo otro movimiento deportivo, el denominado Educación y Descanso, destinado a los trabajadores o productores, que en otras provincias como Palencia fue puntero en atletismo. Estos antecedentes al Club de Atletismo Toledo se desarrollaron, junto a centros escolares como Maristas, Sadel o San Servando, hasta finales de los años 70, desapareciendo todos ellos con la llegada de las libertades democráticas a España. Las instalaciones más utilizadas en aquellas décadas, junto a la E.C.E.F. (1929 y 6 calles; hoy, 8), fueron la desaparecida pista de ceniza (4 calles) de 333 metros y campo de fútbol de Palomarejos (1939-1972), los campos de tierra de 'Don Gregorio' (hasta mediados los años 1980) y las instalaciones y campo de fútbol de hierba natural de la Fábrica de Armas Carlos III (destruido en 2006); celebrándose también pruebas en lugares tan emblemáticos como el parque de 'La Vega'.

Las populares carreras pedestres hicieron, junto al esfuerzo de muchos amantes del atletismo y el tesón de un joven licenciado en Educación Física llamado Juan Antonio Rosique Muro, ex atleta velocista del San Fernando, que cada vez más niños y niñas comenzaran a enfundarse las primeras camisetas de tirantes tras la estela de atletas ilustres toledanos que, por aquel entonces, participaban y militaban en clubes de fuera de la provincia.

En un principio, la mayor parte de los integrantes de la nueva idea de club que trabajaban en la empresa Standard Eléctrica quisieron inscribirse en la Federación española con el nombre de la factoría, pero al existir un club en Madrid con la misma denominación, procedieron rápidamente a cambiar la idea del nombre e inscribirse como una entidad totalmente nueva e independiente. El nuevo club se denominó CLUB DE ATLETISMO TOLEDO (C.A.T.).

El pilar fundamental del Club fue la ilusión que pusieron decenas de padres en sus hijos, para que éstos practicaran deporte y compitieran dentro del atletismo federado. Como dato curioso, fue tan rápida la evolución del atletismo a finales de los años 70, que muchos padres tuvieron que hacer cursos de juez de atletismo con gran rapidez, en unos tiempos en los que este colectivo prácticamente no existía.

Los primeros lugares de entrenamiento de nuestros atletas, al no contar el Club con zonas propias, fueron los descampados del Polígono Industrial de Toledo y el desaparecido campo de fútbol Carlos III, en el Poblado Obrero. Además, para la práctica de modalidades técnicas en pista y la realización de las series de carreras se tenía que recurrir a la imaginación y al fomento de los buenos contactos con altos mandos militares para acceder a las instalaciones de la Escuela Central de Educación Física, popularmente conocida como Escuela de Gimnasia, que por aquel entonces era propiedad del Ministerio de Defensa y por ende del Ejército.

Hoy, afortunadamente, desde mediados de los años 80, la pista de seis calles de la Escuela de Gimnasia, construida allá por 1929 y convertida en 2010 en anillo de 8 pasillos, es municipal y el acceso es gratuito. Sin embargo, la historia de las instalaciones atléticas no ha sido muy bondadosa con los atletas toledanos. En octubre de 1982, la Diputación Provincial  de Toledo inauguró la pista de ocho calles del Salto del Caballo; hundiéndose y quedando inutilizada unos años más tarde. Esta desgracia arquitectónica se vio "compensada" dos décadas más tarde con la inauguración de una nueva pista de ocho calles en el barrio de Santa María de Benquerencia, cuya primera piedra de colocó un lluvioso día de mediados de diciembre de 2000. Tres años más tarde se inaugura (su primera prueba data del 16 de mayo de 2003); pero la repercusión de esta instalación fue menor a la esperada, a lo que se une su difícil protección al encontrarse en un descampado, por lo que el número de competiciones ha sido muy bajo, utilizándose de manera mixta con otros deportes como fútbol, rugby y tiro con arco.

Si durante la primera década, la mayoría de los atletas del Club procedían todos ellos de la provincia de Toledo y de los distintos barrios de la capital; desde comienzos de los años noventa, el Club amplió sus fronteras para convertirse en una entidad totalmente regional y con espíritu de cohesión castellano-manchega, con la inclusión también de atletas de otras comunidades autónomas para mejorar algunas especialidades, que se encontraban algo huérfanas a la hora de aspirar a formar equipos competitivos de cara a los campeonatos de España en pista por equipos.

El campo a través por equipos, algunas individualidades masculinas en fondo y mediofondo, velocidad y saltos femeninos han caracterizado el perfil de la nutrida vitrina de éxitos del Club, sobre todo en los primeros años. Después, los entrenadores y monitores del club han intentado que los atletas de la cantera se muevan en la mayor parte de especialidades que acoge el atletismo.

 
  Imágenes del recuerdo:

 
 
La firma de calzado deportivo "Jucundiano", cuyo propietario posaba con los atletas del club en 1983, era patrocinador principal del Club en esos años.

El desaparecido campo de fútbol Carlos III, uno de los lugares de entrenamiento más habituales a principio de los años 80.

 En la tercera fotografía, Aurelio Gómez, cofundador del Club -a la derecha, junto a Juan Francisco Romera, Constantino Esparcia, Ricardo Ortega, José Ángel De la Casa y Fernando Fernández Gaitán-, recibe la Medalla al Mérito deportivo de Castilla-La Mancha en 1998. En la última instantánea, el Club recibe en 1999 la Placa regional de Plata al Mérito deportivo.
En 1989, los miembros del club se fotografiaron en el I.B. "El Greco", en Toledo. A la derecha, una de sus grandes actuaciones femeninas en la pista con motivo de la Liga nacional, en una entrega de testigo de un relevo 4x100 protagonizada por Alicia Valentín -izquierda- y Mari Mar Rodríguez en Tarragona, en 1997.

 

Juan Antonio Rosique (abajo), junto a uno de los primeros equipos de la cantera que subió al podio de un campeonato de España de cross por clubes.
Conmemoración del 10º Aniversario del Club. El 30 de junio de 1989, se celebró en el Restaurante "El Emperador" de Toledo nuestro 10º Aniversario. (Foto de "El Día de Toledo"). Aurelio Gómez, cofundador del Club -a la derecha, junto a Juan Francisco Romera, Constantino Esparcia, Ricardo Ortega, José Ángel De la Casa y Fernando Fernández Gaitán, recibe la Medalla al Mérito deportivo de Castilla-La Mancha en 1998. En la última instantánea, el Club recibe en 1999 la Placa regional de Plata al Mérito deportivo.

 

Dibujo conmemorativo del 10º aniversario del Club. (1989).

 

De izquierda a derecha, Paco Mora, Iván Galán (atleta premiado por la Junta de Comunidades), Félix Ripiero, Julián Martín, Epifanio Gutiérrez, Carlos Martín-Fuertes, Jesús Delgado, Aurelio Gómez y el presidente, Enrique Lázaro. Juan Antonio Rosique, cofundador y director técnico del Club, en la foto junto a su esposa Gema Gómez, recibió el 30 de marzo de 2001 la Medalla de Plata al Mérito Deportivo en la IV Gala regional del Deporte, celebrada en Toledo.

 

El primer presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, recibe a miembros del Club en el Palacio de Fuensalida (05/03/1998).
La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha homenajeó en 2003 al presidente más longevo del club, Enrique Lázaro; al ex atleta y entrenador José Luis Torres; a la pionera del mediofondo toledano y regional, Mª del Pino Velázquez; y al fondista internacional Chema Martínez, que comenzó su tardía pero exitosa andadura en el mundo del atletismo de la mano del CAT. La atleta burujonera del CCM-CAT Julia Lobato (17/01/1970) -la segunda por la izquierda-, la mejor saltadora de altura regional de la historia, recibe un homenaje por parte de la Diputación de Toledo en enero 2005, junto a otros atletas y el vicepresidente entonces, Julián martín (derecha). De izquierda a derecha, cinco grandes atletas internacionales del CAT: el ochocientista Roberto Parra, el velocista paralímpico invidente Luis Bullido, el maratoniano Julio Rey, entre ellos el presidente Enrique Lázaro, la saltadora de longitud Yolanda Rodríguez y el cuatrocientista Enrique Flores-Calderón, en la cena conmemorativa del 25º aniversario del Club de 2004..